Valverde le pide que se quede. Pero Messi puede ni verle (y no es Rakitic)

División de opiniones en el Barça

Ernesto Valverde quiere retener en su plantilla a Rafinha Alcántara, un jugador que ha sido capaz de convencerle en estas primeras semanas de pretemporada de que puede ser una pieza útil y tener hueco en el Barça, siempre y cuando las lesiones le respeten y le permitan tener cierta continuidad.

Porque las rodillas han sido su gran martirio. Los ligamentos cruzados se le han roto hasta en dos ocasiones, y justamente cuando estaba en su mejor momento. El curso pasado se lo pasó en blanco y, cuando ya estaban negociando su salida este verano, el técnico extremeño ha reculado. Le ha visto en acción y quiere quedárselo, pues, además de por su nivel, también le gusta su polivalencia, que le permite jugar tanto de interior, como de extremo, como de falso ‘9’.

El hispano-brasileño tenía serias dudas, ya que la oferta del Valencia le resultaba especialmente atractiva. Allí, Marcelino García Toral le prometía un rol clave y podría disputar la Champions League. De hecho, ya estaba todo prácticamente cerrado, cuando el club ‘ché’ ha dado marcha atrás en el último momento. En Mestalla ha habido un escándalo interno, con peleas en la directiva, y Mateu Alemany, director general, amenaza con dimitir.

Y si él salta, Marcelino iría detrás. Rafinha, por tanto, ha paralizado todo a la espera de que se resuelva. Una situación que Valverde espera aprovechar para convencerle de que se quede y pelee por una oportunidad, que podría presentársele si Arturo Vidal e Ivan Rakitic acaban saliendo del club. Ambos tienen ofertas y están meditando, pues hay competencia para ese puesto, con Frenkie de Jong, Arthur Melo o Sergi Roberto en nómina.

El problema es que Messi quiere perder de vista al ‘12’ cuanto antes. No le gusta como jugador y confía en hacer caja con su venta. Además, sería una venganza a los Alcántara, puesto que Thiago, en 2013, ya los dejó tirados para irse con Pep Guardiola al Bayern de Múnich.

No se lo perdonan.