¡Dictador! Las reglas que impone Neymar que echaron atrás al Barcelona

Ni Messi ni Suárez pudieron defender al brasileño ante la junta directiva

El fichaje de Neymar Junior por el Barcelona estuvo más cerca de lo que parece. Al menos el jugador estaba convencido de volver al Barcelona y su voluntad era vista como clave para que la operación finalmente fuera positiva. Pero sin embargo no fructifico al final por el empeño de Bartomeu y la junta directiva de minimizar los costes de la operación. Más bien podríamos decir que simple y llanamente el fichaje no se dio porque el Barcelona no tenía suficiente dinero para acometerlo.

Hablamos de una operación que se iría a los casi 500 millones de euros. Una auténtica barbaridad. Hay que sumar al traspaso los años de contrato del jugador, el coste real de la ficha, no el neto, el bonus a su padre, de nuevo, agentes, etc.

Encima el Barcelona sigue con la denuncia encima de Neymar. El otro día intentaron llegar a un acuerdo pero fue imposible. Ni si quiera Neymar se presentó al juicio. Se creía que ambas partes iban a llegar un acuerdo como forma de acercamiento y de buena fe. Al menos de cara al público. Pero finalmente fue todo un fiasco. Ni Neymar estaba interesado en firmar ni el club puso de su parte.

Además hay otro aspecto de Neymar que echaba atrás a muchos directivos blaugranas. Sus imposiciones y peticiones. Y no respecto a primas y dinero, que también molestan. Las formas de actúen el vestuario y en el campo con algún compañero han cabreado y mucho a la afición del PSG estos años. Sobre todo con los problemas que tuvo con Cavani.

Con el uruguayo se peleó por el lanzamiento de un penalti y el vestuario se fracturó. Fruto de esa fractura la temporada del PSG se fue al traste. Neymar y Mbappe no pasaban a Cavani. El día que jugó contra el Real Madrid en el Bernabéu los dos le dieron en total 0 pases. Un escándalo.

Cavani acaba contrato este año y lleva sin jugar por una lesión en la cadera desde agosto. Muchos dicen que se quedó porque estaba seguro que Neymar se iba a marchar. Pero ahora se encuentra de nuevo con el brasileño en el vestuario. Y no le ha gustado nada. Tampoco a Neymar que parece imponer de nuevo su ley.

El Neymar más dictador asusta a un Barcelona que tiene más de 1 problema.