Arbeloa corrige el gran problema que muchos veían en el método de Xabi Alonso

La gestión emocional de Arbeloa gana peso en un vestuario necesitado de confianza

Arbeloa corrige el gran problema que muchos veían en el método de Xabi Alonso

La llegada de Álvaro Arbeloa ha supuesto un cambio visible en el Real Madrid, especialmente en la gestión del vestuario. Su estilo de liderazgo, opuesto al de Xabi Alonso, busca corregir una distancia con los jugadores que había generado debate interno.

Un cambio de clima en el vestuario blanco

El relevo en el banquillo no solo trajo ajustes tácticos. También modificó la forma de relacionarse con el grupo. Para varios futbolistas del Real Madrid, la llegada de Álvaro Arbeloa ha sido un alivio en términos humanos. Jugadores como Jude Bellingham, Fede Valverde o Vinícius Júnior se sienten ahora más escuchados y acompañados en el día a día, algo que, según fuentes del entorno, no siempre ocurría con el método de Xabi Alonso.

No se trata de cuestionar la capacidad técnica ni el conocimiento futbolístico del tolosarra, ampliamente reconocido en el fútbol europeo. El debate, más bien, giraba en torno a una percepción de frialdad y distancia en la gestión emocional del grupo. Un estilo más jerárquico, muy profesional, pero menos cercano, que no conectó del todo con parte del vestuario en momentos de dificultad.

Arbeloa detectó ese punto débil desde el primer día. Conoce la casa, entiende la presión que implica vestir de blanco y sabe que, en determinados contextos, el liderazgo emocional es tan importante como la pizarra. Por eso, decidió apostar por el enfoque contrario.

Cercanía total como método de liderazgo

Álvaro Arbeloa ha optado por una gestión basada en la proximidad constante con sus futbolistas. Quiere estar presente, accesible y visible. No solo en los entrenamientos o las charlas técnicas, sino también en los pequeños gestos cotidianos que construyen confianza. Un ejemplo simbólico, pero muy comentado dentro del club, es su costumbre de saludar uno por uno a cada jugador tras los partidos, independientemente del resultado o de los minutos disputados.

Ese detalle, aparentemente menor, ha tenido impacto. Los propios futbolistas, con sentido del humor, le han puesto un apodo cariñoso por esa costumbre, una muestra de que el vínculo se ha estrechado. No hay ironía ni distancia: hay complicidad. Algo que en un vestuario de élite puede marcar diferencias.

Según apuntan desde Cadena SER, este cambio de estilo ha sido bien recibido por gran parte de la plantilla, que valora la cercanía del técnico en un momento en el que el equipo atraviesa dificultades deportivas. Arbeloa entiende que el contacto directo no garantiza victorias, pero sí puede ayudar a sostener al grupo cuando los resultados no acompañan.

Resultados irregulares y un método bajo examen

Eso sí, el cambio de liderazgo no ha solucionado de golpe los problemas del equipo. El Real Madrid sigue mostrando irregularidad en los resultados, algo que responde más al rendimiento colectivo que a la figura del entrenador. Arbeloa lo sabe y no huye del análisis: su método es diferente, pero también está en construcción.

Cada entrenador tiene su forma de actuar, su personalidad y su manera de gestionar el vestuario. Xabi Alonso apostaba por la distancia profesional; Arbeloa, por la cercanía casi permanente. Ninguna fórmula garantiza el éxito por sí sola. En un club como el Madrid, el equilibrio entre exigencia y empatía es una línea fina. El reto ahora es trasladar esa buena conexión humana al terreno de juego. Que la confianza se traduzca en rendimiento, que la cercanía no diluya la competitividad y que el equipo recupere solidez en LaLiga y en la Champions League.