Florentino Pérez señala a los ocho culpables del ridículo del Real Madrid en Champions

Lista negra con muchas estrellas

No hay palabras. Ni el más pesimista podría esperar una humillación de este calibre. El Real Madrid fue vencido, superado, eliminado, ridiculizado, humillado y destruido en su propio estadio.

Se acabó el romance con la Champions League, un idilio que duraba ya más de 1000 días. Pero una ‘panda’ de jóvenes talentos, de chavales que apenas superan los 23 años, destrozó al club blanco y le arrebató las pocas esperanzas que tenía de levantar un trofeo.

Florentino Pérez vio atónito el resultado, que se quedó corto. El partido fue para endosarle un ‘set’ al cuadro de Solari, que por momentos parecía más bien un equipo de patio de colegio.

Lógicamente, la lista de culpables no ha tardado en salir. Rodarán cabezas. Comenzando por Thibaut Courtois, que le ha arrebatado el puesto a Keylor Navas solo por el coste de su incorporación.

El belga lleva una temporada muy floja y ayer se comió un gol de Schöne. Señalado, pero no crucificado. Los que sí lo están son Varane y Nacho, de los cuáles se rumoreaba su salida.

Ambos fueron un ‘flan’ en defensa y su actuación rozó el esperpento. Ya no hay rumores, su adiós está cantado en verano, para dejar sitio a centrales más jóvenes y galácticos.

Carvajal también quedó tocado. Partido horroroso, también fruto del cansancio. Nadie entiende porque Solari le alineó en tres encuentros consecutivos. Odriozola, de mientras, esperaba en la banda.

Casemiro, Kroos y Modric cavaron su propia tumba. Se especulaba con una revolución en el centro del campo, y no hay lugar a dudas de que la habrá. El germano siguió con su particular ‘anus horribilis’ y cuajó un partido vergonzoso. El croata dio un recital de pérdida de balones y el brasileño estuvo más tiempo corriendo como pollo sin cabeza que intentado poner orden.

Los tres están fuera, al igual que Bale, que tuvo el premio de entrar en la primera parte tras la lesión de Lucas Vázquez. Volvió a desesperar a la grada y a demostrar sus carencias. Para colmo, desperdició una ocasión clara, chutando al muñeco.

No se salva nadie.

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