El crack de la Liga española que pide a gritos que le llamen de China

La emergente competición asiática sigue ‘acechando’ a las estrellas de los grandes equipos de Europa.

La fiebre de los millones de la Liga China no cesa. Tras la marcha del argentino Carlos Tévez al fútbol del país asiático para convertirse en el jugador mejor pagado del mundo y de la historia (unos 38 millones de Euros por temporada), se ha conocido en los últimos días que la Superliga tentó también a Cristiano Ronaldo, a quien se le ofrecían 100 ‘Kilos’ por año, algo que el portugués, sin embargo, desestimó. Pero eso no quitará que los chinos lo sigan intentando con otras figuras del fútbol mundial.

Lavezzi, Óscar, Jackson Martínez Pellé… de momento son cracks ‘de segunda’, ninguna verdadera estrella en su mejor momento, pero la tendencia exitosa de los fichajes va a más, y ya no son pocos los analistas que advierten de que en pocos años podríamos ver a auténticos futbolistas estandarte de los mejores clubes del mundo marcharse a conjuntos hasta ahora semi desconocidos de China solo por dinero. Una ‘bomba’ que amenaza la hegemonía del fútbol europeo.

 

Joaquin

 

Y de este ‘boom’ de millones, claro está, hay muchos jugadores que quieren aprovecharse. Sobre todo los veteranos, que ya ven cerca el final de sus carreras y desean firmar su último gran contrato como profesionales. De todo esto se le ha preguntado esta semana a una de las figuras españolas de nuestra Liga y precisamente todo un veterano, Joaquín Sánchez. El centrocampista del Betis cumple a la perfección con el perfil que ahora mismo busca y encuentra la Superliga china: futbolista que ha sido importante en Europa, con calidad pero ya algo veterano y que tenga nombre.

 

Y precisamente, Joaquín no ha esquivado las preguntas sobre si se iría a China: “Con 40 millones se está bien en cualquier lado... En China o en Conil. Hace bien Tévez. Si me lo ofrecen, me voy para allá con la canoa”, aseguró en el programa El Larguero de la Cadena SER. Toda una declaración de intenciones. ¿Habrán tomado nota los gestores chinos?