¡Ojo al recado! Luis Suárez y Leo Messi meten presión a Bartomeu

La pareja estrella se reafirma y lanza este recado al presidente

Ayer, si no es por Leo Messi y Luis Suárez, por su infinita calidad, sus innumerable recursos y su capacidad para jugar a esto que se llama fútbol, el Barça habría caído estrepitosamente, otra vez, ante un rival que en la primera parte fue muy superior a los culés en todo: ocasiones, ritmo de juego, intensidad y ganas. Pero Leo es Leo, y el charrúa es el charrúa. Esa es, quizá, la diferencia con el Madrid. Al Barcelona le sobre con que estos dos aparezcan para apagar todas las llamas internas. Que las hay.

Pocas veces vemos a Messi hablar entre bastidores y ser, sin decirlo, tan claro. Cuando se le preguntó sobre su relación con Josep Maria Bartomeu el argentino tiró balones fuera, evitando responder a ello y, de alguna manera, certificando que el trato no es bueno y que tarde o temprano va a desembocar en algo peor.

Griezmann

Tanto Messi como Suárez celebraron ayer los goles en la segunda parte con rabia contenida, y en el caso del uruguayo, con recado, a la tribuna, en una representación de la incomodidad que viven. Suárez, además, dedicó un mensaje de rabia a la afición, que le había pitado el otro día al ser cambiado.

De esta manera lanzaron un reto a la directiva y a todo aquel aficionado que dude de quien manda en el Barça. También a Antoine Griezmann, que volvió a estar ausente, inexistente e inoperante, que interviene poco y que no mejora lo presente. De hecho, su amigo y compatriota Ousmane Dembelé sí se ajusta más al perfil que busca Valverde en el costado izquierdo. Encarador y valiente, el francés generó más en 24 minutos que El Principito en 66.

El Barça ahora es hermético y no quiere dejar trascender la relación interna de unos y otros, y mientras acompañen los resultados, la sangre no llegará al río. La historia cambia si vuelven las derrotas, ahí sí puede empezar a salir el lodo y el tira y afloja entre el clan sudamericano y la directiva. 

Luis Suárez y Godín

En cualquier caso Bartomeu ya sabe que tratar de enfrentarse a Messi y Suárez en campo abierto es enviar a su equipo a la nada deportiva ¿Estará dispuesto a eso con tal de librarse de su influencia?