Después de llegar tarde, Hansi Flick le hunde la carrera: así define su infierno este canterano culé
Iñaki Peña ha pasado una época muy complicada en el Barça
Lo que parecía ser una historia de crecimiento en el FC Barcelona terminó en una pesadilla para Iñaki Peña, que ha decidido contar públicamente lo que vivió en sus últimos meses como jugador culé. El guardameta alicantino asegura que todo cambió de la noche a la mañana por una decisión de Hansi Flick, que lo apartó de la titularidad tras un error puntual, marcando un antes y un después en su carrera.
La sanción que lo cambió todo
La caída de Iñaki Peña comenzó en un momento clave de la temporada. El portero, que atravesaba su mejor etapa bajo palos y se había consolidado como titular, llegó tarde a una reunión previa a un partido decisivo. Ese despiste fue suficiente para que Hansi Flick lo castigara con dureza, dejándolo fuera del once y entregando la portería a Wojciech Szczęsny. Desde ese día, la confianza se rompió por completo.
El propio jugador admite que lo que más le dolió no fue la sanción en sí, sino el hecho de no recuperar nunca más el puesto. El alemán apostó por el meta polaco y nunca le dio la oportunidad de redimirse. Una decisión que él considera desproporcionada, ya que en ningún momento tuvo problemas de disciplina graves y siempre se mostró comprometido con el club.
El inicio de su infierno
La situación empeoró cuando el Barça fichó a Joan García. Con él en la plantilla, Iñaki Peña pasó de luchar por la titularidad a ser el cuarto portero del equipo. Algo que el propio jugador describe como un “infierno”, porque entrenaba cada día sabiendo que no tendría ni un solo minuto, mientras veía cómo su carrera se estancaba.
Aun así, lo que terminó de sentenciarlo fue su conversación con Flick, cuando le reprochó que no tratara a todos los futbolistas por igual. El técnico alemán no encajó bien la crítica y la relación entre ambos quedó rota para siempre.
Finalmente, el portero decidió marcharse en verano rumbo al Elche, donde de la mano de Éder Sarabia ha recuperado la sonrisa. Allí vuelve a sentirse importante y ha dejado atrás esa etapa que considera la más dura de su carrera. Según sus propias palabras, necesitaba salir del Barça para volver a ser feliz.