Flick pide ayuda a Raphinha porque el problema en el vestuario del Barça va a más
Flick convoca a Raphinha para frenar el hundimiento moral del Barça
En el vestuario del FC Barcelona la preocupación ha pasado de crónica a grave. El equipo atraviesa una crisis marcada por un bajón de rendimiento pronunciado, y Hansi Flick, consciente de ello, ha decidido pedir la ayuda de uno de sus capitanes de facto: Raphinha. Aunque no ostenta el brazalete oficial, su rol dentro y fuera del campo le convierte en una voz de mando.
Es quien dirige y anima en el vestuario, quien muestra carácter en los entrenamientos, quien contagia intensidad. Sin él, la plantilla admite que “el barco se viene abajo”. Recientes análisis del club acerca de su ausencia apuntan a que el Barça pierde su músculo ofensivo y su fortaleza anímica cuando no está presente.
La mala deriva del juego y el golpe al ánimo colectivo
El Barça ha encadenado una serie de partidos en los que el fútbol desplegado poco tiene que ver con aquel producto ganador. La posesión no fluye, los goles tardan en llegar y las pérdidas de balón se repiten. Pero más grave aún es lo que subyace: el factor anímico. Los jugadores reconocen sentirse atascados, desconectados del plan, sin ese “click” que da confianza.

En un equipo acostumbrado a marcar el ritmo, ahora se ve superado por rivales que disputan cada balón como si fuera una final. Flick sabe que no basta con reordenar tácticas: hace falta restaurar la energía colectiva, la fe entre los jugadores, y ahí Raphinha juega un papel esencial.
La lesión que persiste y no volverá tras el parón
El club esperaba que reapareciera tras el parón internacional, pero la recaída antes de un partido clave generó malestar en el entorno técnico. Sin Raphinha en el campo, el Barça ha perdido velocidad, verticalidad y sobre todo, un símbolo de unidad. Flick y los capitanes apelan ahora a la recuperación rápida del brasileño para que la plantilla reciba ese impulso necesario. En un momento de crisis, su vuelta no será solo una alta médica: será un mensaje de esperanza para que el equipo recupere el ánimo y vuelva a creer en sí mismo.

Flick lo ha dejado claro: Raphinha no es solo un extremo explosivo, sino un referente para la plantilla. En los partidos decisivos, su velocidad, cambio de ritmo y capacidad para generar peligro eran elementos que marcaban la diferencia. Ahora, ante la caída del equipo, Flick reclama que vuelva para liderar en lo deportivo y en lo mental. En los entrenamientos se le ve supervisando, alentando a los jóvenes, exigiendo concentración, ejerciendo ese “liderazgo informal” que tan necesaria es la plantilla en estos momentos.