No vuelve a jugar. Messi se harta. El Barça le comunica que está fuera

Un jugador, sentenciado

En el Barça hay sentenciados y señalados. En la lista de los segundos, se incluyen a esos jugadores que no están ofreciendo el nivel esperado y de los que se espera mucho más. Están advertidos, y si no es ponen las pilas pronto, pasarán a la primera lista, en la que están esos futbolistas que no cuentan para Ernesto Valverde y a los que se busca una salida lo antes posible.

En ella, está, por ejemplo, Ousmane Dembélé, al que se le volvió a dar una oportunidad ante el Celta de Vigo, pese a defraudar ante el Slavia de Praga. Y una vez más, decepcionó a todos, jugando toda la segunda parte, después de sustituir a Ansumane Fati, más errático que de costumbre, en el descanso. Dejó algunos destellos y detalles, pero no los suficientes.

Al segundo fichaje más caro de la historia de la entidad culé, solo superado por Philippe Coutinho, se le exige mucho, pero que mucho más. Tiene que intervenir más, ser decisivo, y dejar de lado la irregularidad y esos detalles tan intermitentes. No les basta con un jugador que aparezca 10 minutos y luego desaparezca durante el resto del encuentro.

Y ya llevan demasiado tiempo esperándole. A sus 22 años, está en su tercera temporada en el Camp Nou. Si no ha respondido ya, se antoja complicado pensar que lo haga algún día de estos. Las excusas se le acaban, pues, además, es irresponsable, no habla el idioma todavía, llega tarde a los entrenamientos, y si llega, es propenso a lesiones, no cuida su dieta…

Ya están cansados y le han avisado que, con Antoine Griezmann, Leo Messi, Carles Pérez y compañía por delante, difícilmente tendrá más minutos de los que ya ha tenido. Por ello, está en la rampa de salidas y estudian ofertas que les permitan, al menos, recuperar lo que en su día invirtieron por él.

Sentenciado y punto.