¿Y si Marc Márquez no tiene límites? Valentino Rossi lo sabe

Camino de su cuarto título consecutivo, va a por este récord de Giacomo Agostini

Si en algún momento de la temporada, posiblemente cuando se subieron los pilotos por primera vez a sus motos allá por el inicio de los inicios, algún compañero de profesión de Marc Márquez pensó someramente en hacerle sombra, el español ha plantado la luz de su sol sobre sus rivales, ocultando cualquier rastro de intimidación. En MotoGP hay una dinastía, casi una tiranía, y amenaza con perpetuarse de por vida.

Hay sensaciones y sensaciones, y la del último Gran Premio de Motorland fue de una contundencia tan demoledora que ya nadie piensa en otra posibilidad que no sea ver como Marc se corona cuanto antes, tanto que se habla en determinados espacios más de lo que ocurra el año que viene que de las posibilidades de este.

Marc Márquez

Tal es la virtud del de Cervera: empequeñece a leyendas como Valentino Rossi o Jorge Lorenzoempobrecer el buen trabajo de grandes pilotos como Andrea Dovizioso, su único rival, si es que hoy en día podemos hablar de eso con una diferencia cercana a los 100 puntos (Marc Márquez tiene 300 por los 202 del italiano). Como muestra, un dato: si el español consigue dos puntos con respecto al transalpino en Tailandia, será campeón.

Y será su sexto título, a solo uno de Valentino Rossi. El Doctore sabe que Marc Márquez le va a superar o por lo menos le va a igualar en cuanto a Campeonato del Mundo se refiere: él tiene siete títulos. Y además con ello igualaría otra marca estratosférica que compartía el de Yamaha con Mick Doohan (94-98), el de ganar cinco títulos consecutivos: Marc, con el de 2019, tendrá cuatro. Nada parece imposible para Marc Márquez, incluso los siete consecutivos de Giacomo Agostini, un récord a la altura de ¿el mejor piloto de la máxima categoría del motociclismo de todos los tiempos?

Giacomo Agostini

Aún es pronto, pero Marc está dando los pasos para ello. En el presente campeonato ha ganado ocho carreras, cuatro consecutivas y su voracidad no tiene fin.