Otra decepción, otra riña en el vestuario ¡El Barça señala culpables!

Hay recriminación con nombres y apellidos

Si ya jugando bien no se gana, entonces el FC Barcelona tiene un problema. Y gordo. Porque ayer el Barça mereció más por juego y ocasiones de lo que se llevó, pero así como Leo Messi y Luis Suárez antaño siempre resolvían este tipo de situaciones, ahora, cuando flaquea el argentino, no hay quien la meta. Y en este sentido el que queda muy señalado, de nuevo, es un Antoine Griezmann que ha llegado a uno de esos equipos en los que un fallo como el que tuvo anoche, en un mano a mano, se recuerdan. Y pesan.

Y cada error del francés se percibe como una puñalada sobre Josep Maria Bartomeu, que fue quien apostó muy fuerte por él (120 millones de fichaje, más unos 18 kilos de sueldo). Ahora, no toda la culpa de la eliminación es de El Principito. Desde luego que no. Es más, el galo está siendo de lo poco destacado del equipo blaugrana esta temporada. Lo peor para el Barça es que desde que Messi respondió a Eric Abidal a través de Instagram se percibía esta eliminación de Copa del Rey. Todo huele mla en el Nou Camp.

Leo Messi

Y eso que fue un bálsamo para el alma culé -el que respira la grada- el KO de su eterno rival en el Santiago Bernabéu. Sí, porque una caída como la de San Mamés con el Madrid en semifinales habría sido un trago demasiado amargo como para llevarse a la boca. Con los dos gigantes en la lona, el Barça puede pasar página y, eso sí, empezar a depurar responsabilidades. Y en esas, hasta el mismo astro argentino tiene cierta culpa.

Parece que el lío interno del vestuario con la directiva y la cruzada del crack con etsa mimsa, está pasando factura en los nervios, otrora de hierro, de sus grandes estrellas. Ayer dudó todo el mundo, desde un Clement Lenglet que realizó uno de sus peores partidos con la elástica blaugrana (ayer amarilla), a un Ter Stegen fallón e inseguro y un Frenkie De Jong al que ya no pocos señalan. El Barça está muy magullado y estas heridas, tantas, pueden hacer mella. Las recriminaciones en el vestuario no faltaron. El ambiente no es el mejor y la temporada empieza a írsele al limbo al cuadro blaugrana.