Está harto, quiere irse y llama al PSG. Se muda de España a Francia

Su situación anímica va de mal en peor

El Atlético de Madrid y el FC Barcelona jugaron ayer con ahínco ese otro derbi mítico de la competición española. Pusieron entrega y brega, hubo intensidad y ritmo, y el partido terminó rompiéndose hasta llegar a un intercambio de golpes final, en los últimos 15 minutos, en los que siempre gobierna el peso pesado en esta materia: Lionel Messi.

El argentino, llegado el momento, se perfiló en banda izquierda tras un erróneo pase de Lemar y un mal desmarque de Vitolo, el Barça cargó sus tintas sobre el costado donde estaba Leo y según controló el astro la jugada olió a gol. Luis Suárez, su gran socio, buscó el desmarque en la frontal del área según vio como Messi encaraba a un Thomas y un Saúl que le ofrecieron, incomprensiblemente, su salida natural a la izquierda. Después, lo de siempre: pared y golpeo con rosca al palo largo. 0-1 y líder. El Barça, que no ahoga, sí aprieta al Madrid. Los colchoneros se descuelgan del duelo de titanes.

Aunque hubo otras lecturas de este tradicional encuentro liguero. La primera, el partido horrible de Antoine Griezmann, que se llevó la bronca de su ex afición y no hizo mérito ninguno sobre el césped, una vez más. La segunda la decisiones de un Cholo Simeone que aborrece el caos de los genios y por eso eligió a Joao Félix como su primer cambio (lo hizo por el ex del Sevilla), y eso no gustó nada a Joao, al que se vio malhumorado en el banco.

Wanda Metropolitano

El entrenador argentino y la joven perla lusa han tenido sus más y sus menos, y parece que el desencuentro puede continuar. Puede llegar la sangre al río. Porque Joao no entiende que se le haga trabajar tanto y se le den tan pocas oportunidades de correr y crear, cree que el juego del Atleti no le va bien y mira con anhelo el planteamiento de otros grandes europeos, como Madrid, Barça o PSG.

Una hipotética salida a blancos y culés es, simplemente, imposible, por lo que espera que se hagan las llamadas pertinentes entre su entorno y el Paris Saint Germain, y que los parisinos se arranquen a contratarle en verano. Si vienen a por él no dirá que no, prefiere un fútbol alegre donde poder desplegar toda su clase a perder sus días de gloria en entramados tácticos. Otra cosa es que Simeone se vaya del Atlético…