El vestuario del Barça se rompe: Leo Messi y este crack ¡no se hablan!

El argentino no le puede ver y le culpa de todos los males del equipo

Cuando vienen mal dadas las circunstancias se precipitan, la tensión fluye y los malos asuntos corren como la pólvora, y ahora mismo el Barça es un polvorín. Los culés tienen capacidad y margen de mejora, calidad y experiencia les sobra para reaccionar, pero hay otros factores que se están gangrenando y que puede quebrar para siempre el equilibrio interno.

Y en el FC Barcelona una cosa es el club y los dirigentes y otra muy distinta lo que se habla de puertas adentro a pie de campo, entre bastidores, en el vestuario y el banquillo. Allí hay asuntos que están desconectados y miradas y palabras cruzadas que preocupan a un Ernesto Valverde al borde de perder el control de su grupo.

Y es que Leo Messi es el epicentro sobre el que orbitan el resto de jugadores. Si él no está feliz o está en algo disconforme, el resto deben tratar de cambiarlo para satisfacerle. Porque Leo manda y ejecuta, y ahora más que nunca (tras el anuncio de que puede dejar la entidad blaugrana cuando desee al término de la temporada) interesa tenerlo contento, ya que una mala salida de Leo (o buena) sería catastrófica para la directiva y el aficionado azulgrana.

Messi en Granada

Pero el txingurri ha detectado que al crack argentino no le gusta la presencia de Antoine Griezmann, ve en él un recurso desaprovechado donde podría estar Neymar, no le perdona su doble traición primero al Barça y luego al Atlético, no respeta esas dos vertientes del francés. No obstante, sobre todo considera que es un perfil de jugador que no ayuda en banda izquierda. No es un encarador, limita la llegada del lateral y ralentiza la finalización. Leo no está cómodo con El Principito y eso es evidente en los entrenamientos.

Griezmann y Diego Costa

El problema para ambos es que el francés es el gran fichaje del Barça de la temporada y sería una locura, con cinco partidos disputados, pensar en sentarle o buscarle una salida. Están condenados a entenderse… o a separar más el vestuario.