Zidane: “Pero estáis locos, ¿qué hacéis aquí?”. El francés no se lo cree

No se van a rendir. “Hasta el final, vamos real” le han dicho al míster.

Si hay algo que siempre afirman los entrenadores, aquellos que han sido jugadores previamente, es aquello de que los futbolistas son, por naturaleza, egoístas. Al fin y al cabo los jugadores miran sobre todo por su bien y es el entrenador quien gestiona el grupo al completo para tratar de combinar todas esas individualidades en pro del bien colectivo. 

Es por ello que Zidane pensó que en este mercado de enero tanto Brahim Díaz como Mariano Díaz abandonarían el club para buscar minutos fuera del Madrid, esos minutos que no tienen oportunidad de tener en el equipo merengue. Tras la primera mitad de la temporada realizada, tanto el extremo como el delantero han visto como lo que Zidane les anunciaba ya en julio se terminaba cumpliendo: ninguno de los dos contaba para el míster y salvo hecatombe de lesiones no entrarían en las convocatorias del galo.

El técnico franco tunecino quiso ser claro con ellos para que pudiesen escoger qué hacer con todas las cartas sobre la mesa. Aún así los dos decidieron quedarse. Brahím no quiere una cesión y Mariano no quiere una venta. Para el primero el Madrid quería buscar un equipo de la liga, con nivel, donde Brahim puede tener minutos y seguir progresando pero el ex citizen cree que tiene nivel para jugar y está convencidísimo de que esta temporada acabará teniendo oportunidades y haciéndose un hueco.

Mariano

Por su parte, el delantero está convencido también de que tiene nivel para adelantar a Jovic en las rotaciones y cree que si sale su carrera no volverá a pasar por Madrid. Por ello Mariano quiere aprovechar hasta que no pueda más su oportunidad en el Madrid. No salió a la liga francesa y realizó un gran año para abandonar a mitad de temporada. 

Zidane es un gran gestor de grupos y este año está volviendo a hacerlo pero es cierto que cuando se enteró de que los dos seguían en el club hasta junio se quedó totalmente helado. De todas formas Zidane en seguida ha visto el punto positivo: son dos jugadores que lucharán hasta el final por hacerse con un hueco por lo que elevarán la intensidad en los entrenamientos y harán no dormirse en los laureles a los titulares y sus suplentes. Y si hay lesiones o alguno de los habituales baja el nivel estarán ahí, agazapados, para demostrar que ellos tenían razón