Jugarreta del Manchester United: ¡intercambio secreto!

Engañan al jugador y pactan con otro club

Se están mostrando inflexibles. Los dirigentes del Manchester United son los auténticos dinamizadores del mercado veraniego, con permiso de Nasser Al-Khelaïfi y su PSG: si deciden dar un paso o su brazo a torcer, cambiará el panorama de los grandes de Europa. Asimismo, un factor determinante que ejerce presión en su contra es que el fracaso deportivo de la pasada campaña en la Premiere League, que dejó al equipo sin Champions League, está forzando a varias de sus estrellas a mirar nuevos horizontes.

El más sonado es el de Paul Pogba y el deseo del Real Madrid por contratarle (también de la Juventus, pero la desorbitada cifra que piden desde Inglaterra ha terminado por desmoralizar a los bianconeri, que ven el regreso de Pogboom imposible), sin embargo desde Manchester solo hay una respuesta: millones de euros, y muchos, concretamente entre 180 y 200.

Pero no es el único. Romelu Lukaku es la otra pieza cotizada del mercado estival, y es el Inter de Milan el que quiere contratarlo, y no solo eso, el jugador quiere ponerse a las órdenes de Antonio Conte.

Estas dobles fuerzas de presión tienen, no obstante, diferente calado en los dirigentes de los Diablos Rojos: uno es imprescindible en su proyecto (al menos externamente), el otro no. De hecho, tienen claro que quieren quedarse con el mediocentro francés pero han puesto sus ojos en un punta y se pueden desprender del ariete belga, tanto, que las negociaciones ya están en curso.

Lukaku ha hecho saber a la cúpula de los Red Devils que se quiere ir, pero estos exigen un montante acorde a su nivel, es decir cerca de 85 millones, pero el Inter no puede llegar a tanto, por lo que desde las oficinas de Old Trafford se ha planteado una salida a El búfalo, salir rumbo a Londres, específicamente al Arsenal, a cambio, eso sí, de Pierre Emerick Aubameyang. Un intercambio de cromos en toda regla.

Aubameyang, en un partido

Unai Emery cree que Lukaku es compatible con su estrella Alexandre Lacazzette –de la que no quiere escuchar ofertas- y no vería mal el intercambio, toda vez que es cambiar un futbolista de 26 años por uno de 30. El gran perjudicado sería el Inter, que se quedaría sin su máxima espiración.