Jurgen Klopp convence a un crack del Madrid ¡quiere venganza!

La Premier le gusta y Florentino Pérez tiene un problema

En los últimos tiempos, en las temporadas más recientes, al Real Madrid le ha venido el mal de la añoranza. Piensa en el pasado perdido mirando su presente y siente nostalgia. Esta desazón, venida de actuaciones impropias de un club como el Madrid (léase este fin de semana ante el Mallorca) no es sino la consecución de la obcecación y, antes incluso, de la deficitaria planificación de los tiempos y la plantilla. Ahora, al cuadro de Zidane le faltan piezas, sobre todo en la medular, y le sobran otras.

El problema es que las que le faltan están en propiedad sin embargo están distribuidas por Europa triunfando y, previsiblemente, formándose; mientras que algunas que ahora mismo visten su camiseta hace tiempo que colmaron la paciencia del hincha merengue pero se les tiene, inexplicablemente, en consideración. De las primeras hay dos ejemplos claros: Archraf y Odegaard; de las segundas hay para aburrir: Isco, Odriozola, Jovic, Lucas

Isco Alarcón

Y entre tanto se ha minado la confianza en el retorno de los que sí valen pero ahora no están, como el noruego. Y eso es peligroso, porque la explosión de Martin coincide con la fijación de varios grandes de Europa por él, le quieren y le prometen todo aquello que el Madrid le ha negado. Desde el United al Tottenham, hasta el campeón de Europa. Sí, el Liverpool de Jurgen Klopp le ha hecho saber a Martin Odegaard que desea contratarle y hacerle el media punta red del futuro. Y claro, el internacional vikingo está dudando.

Se concentra en la Real Sociedad, sí, y a la vez sopesa la posibilidad de mudarse a la liga inglesa ¿Por qué? Porque ha vivido demasiadas experiencias en pretemporada infructuosas con el Madrid y sabe que siempre habrá una excusa por delante para complicar su titularidad. Asismismo su padre es de corazón red y le tira la tierra, de hecho, Klopp ya ha convencido a Odegaard... padre.

Y Florentino Pérez tiene un doble problema: uno, con su equipo, que no carbura y necesita un jugador como Odegaard; y dos con las novias que el noruego acumula, especialmente las inglesas, que gustan a un jugador cada vez menos convencido de retornar al Real Madrid. Klopp, por su parte, le quiere para Anfield, toda vez que fue el cuadro del Santiago Bernabéu el que se lo quitó en 2015, cuando Odegaard fichó por los de Concha Espina. Sería una batalla ganada años después, una venganza servida en plato frío.