¡Peor que Mourinho! Sale a la luz el verdadero carácter de Pep Guardiola

El entrenador catalán sonríe cuando las cosas van mal, ¿pero qué pasa cuando se tuercen?

Cuando las cosas van bien todos sonreímos. Todo son abrazos y palmaditas de ánimo. Es entonces cuando nos damos cuenta de lo felices que somos. Pero es una felicidad irreal. Cuando las cosas van bien lo fácil es ser feliz. El problema es cuando las cosas se tuercen. Es cuando sacamos nuestro verdadero carácter. En los momentos más difíciles.

A Pep Guardiola le están calentando desde Inglaterra. Primero con el Procès. Insiste en hablar día sí y día también del mismo. Insiste en llamar estado fascista a España ante el asombro de los periodistas ingleses que siguen cada día al City que están más preocupados, egoístamente, de la marcha del conjunto de Manchester que de la situación de los amigos de Guardiola.

En la previa de Champions contra el Atalanta un habitual periodista dijo estar harto de Guardiola y sus excusas en la Champions. No entendía como era posible que después de 4 años y del gasto realizado en fichajes, trayendo si no todo, prácticamente todo lo que ha pedido, sigue hablando en rueda de prensa como si el City fuera el Portsmouth.

Guardiola se defendió, como pudo. Que no es fácil ganar la Champions y que sigue pensando que el equipo aún no está preparado para el reto. No pareció convencer a los periodistas que siguen pensando lo mismo: demasiada falsa humildad. El entrenador no es valiente con la prensa para justificar un posible traspiés.

Ayer el equipo goleó al Atalanta por 5 goles a 1. Un resultado que es engañoso. Pues el equipo sufrió. Con 2-1 en la primera parte Rodrigo pidió el cambio por unas molestias. Stones iba a entrar a sustituirle. Y ahí es cuando apareció Guardiola. En los malos momentos es cuando se conocen de verdad a las personas…

Lejos de mantener la calma por la tardanza del internacional inglés, subió corriendo al banquillo para lanzarle una reprimenda que se oyó hasta en el City Hall de la ciudad mancuninana. Todos en el banquillo alucinaban. Nunca habían visto así a Guardiola. Ni Mourinho en sus peores momentos con el Chelsea había llegado a tales enfados en público.

El Procès le ha afectado más de la cuenta. Tiene que calmarse.