¡Es oficial, bomba definitiva!: el mejor abandona España y ficha por París

Busca nuevos retos y horizontes

Curiosamente cada cierto tiempo ocurre que surge una figura que aglutina gran parte de las virtudes de un deporte sobre sí mismo (o misma) y por carácter, regularidad y personalidad es capaz de llevar dicha modalidad a un estrato superior, nunca antes visto. Pasan de ser cracks a ser los mejores entre los cracks y consiguen aglutinar las opiniones favorables sobre su persona de forma unánime. Tales son los Michael Jordan o Leo Messi, lo Roger Federer en su día o Marc Márquez en Moto GP en estos momentos. Y en el campo del balompié, pero indoor, es decir en el fútbol sala, hace tiempo que Ricardinho es diferente a todo lo demás.

Estos gigantes normalmente juegan hasta donde quieren y lo hacen en donde desean. Prueba de ello es la clausura liberatoria que ha incrustado Leo Messi en su contrato con el Barcelona, que tendrá que acostumbrarse a la sombra del abismo cada final de temporada: el astro argentino se podrá ir al término de cada campaña a partir de esta, y eso para el Barça es poco menos que una hecatombe.

Leo Messi

Es cierto que su paso, como las estrellas, es brillante y audaz, deslumbrante, y por tanto iluminan de tal manera, como lo hace el sudamericano un fin de semana sí y otro también el Camp Nou, que cuando dicen adiós dejan huérfano no solo al equipo en cuestión, sino a todo el deporte en su conjunto. Messi acabará algún día su etapa de azulgrana, quién sabe si al término de esta temporada, y aún nos quedará algún año más para disfrutarle.

Y eso es precisamente lo que ha hecho el genial jugador portugués, hasta ahora militando en Inter Movistar durante las últimas seis temporadas: decir hasta pronto a los hinchas españoles y hola a los franceses. Ricardinho firma por el ACCS París. El mago luso pone fin a su etapa en Madrid y abre una nueva en la capital de Francia, dice, por cambiar, porque lo necesitaba. Esa es la grandeza de estos gigantes, que todo lo hacen con naturalidad. Y en suma es como el mismo proceso vital: tras de sí, pese al hueco que deja en los seres queridos, en este caso en la capital de España, llegarán otros, sabia nueva. O no, de ahí el miedo a perderlos. ¿Estará tomando nota su homólogo en fútbol desde su residencia en la Ciudad Condal?